La interpretación, factor clave en la comunicación

El maestro Rafael Echeverría,  nos dice: “…cuando lo que se ha dicho no es escuchado en la forma esperada, la gente llena esta brecha crítica con historias y juicios personales acerca de cómo son las otras personas, produciendo problemas todavía más profundos en la comunicación”.  (Echeverría, R. Ontología del lenguaje)

¿Te hace algún sentido esto?

Desde que nacemos buscamos una forma de comunicarnos y de expresar nuestras necesidades, crecemos estableciendo lazos con otras personas, aprendemos un idioma, costumbres y reglas que nos permiten construir un mundo comunicacional para vivir en comunidad.   Sin embargo, cuando no somos conscientes de la existencia de la interminable cantidad de mundos interpretativos que habitamos, la comunicación se hace cuesta arriba y consecuentemente muchas veces se quiebra.

¿Mundos interpretativos?

Sí, cada uno de nosotros interpretamos al mundo desde nuestra particular forma de ser, cargados de nuestras creencias y juicios, desde nuestras propias historias. Cuando escuchamos a los demás, no escuchamos lo que dicen sino lo que nosotros interpretamos sobre lo que dicen; y esas interpretaciones se basan en cómo vemos nosotros al mundo, en nuestras experiencias y conocimientos, en nuestras emociones y expectativas.  Esto es algo exclusivo de cada ser humano, nos ocurre a todos sin excepción.

La interferencia en la comunicación surge cuando nos quedamos con esas interpretaciones, cuando nos cerramos en creer que ellas son la única verdad y no nos permitimos indagar para comprender al otro.   Recuerda, el otro también tiene su propia mirada sobre el mundo, tiene su verdad, y ni él ni nosotros tenemos la razón absoluta, simplemente cada uno se comunica desde su propio modelo de mundo.

Entonces, ¿Cómo mejoro mi comunicación con los demás?

En primer lugar, concéntrate en tu estado emocional y plantéate estas interrogantes: ¿Desde dónde me predispongo a iniciar esta conversación? ¿Qué emoción me embarga en este momento?.

Una vez identificada la emoción, decide qué harás con ella y en qué estado emocional necesitas estar para lograr el objetivo que tengas para esa conversación.

En la misma línea, también es importante verificar el estado emocional de tu interlocutor: ¿está enojado? ¿esta triste? ¿esta ansioso? ¿tiene miedo?. ¿Es el momento adecuado para tener esta conversación?

Seguramente te estarás preguntando ahora, ¿Cómo puedo hacerme cargo del estado emocional del otro?. La respuesta es:  el estado emocional del otro no es tu responsabilidad pero puedes utilizar la pregunta para hacerlo consciente de sus emociones y desde allí, conectar con él.

No le restes valor a la pregunta, porque ella es tu mejor herramienta para una buena comunicación, con ella valida lo que estás interpretando en el otro.

– Veo que estas muy distraído, ¿te pasa algo?

– Siento que no estás comprendiendo lo que quiero decirte, ¿o me equivoco?

– De lo que me dices, interpreto que no quieres ayudarme.  ¿Es así?

Para una buena comunicación, no asumas respuestas que no hayas validado a través de tus preguntas, no te dejes guiar solo por tu estado emocional.  Eso sería un gran error.

En segundo lugar, aprende a escuchar al cuerpo (al tuyo y al de los demás).

Habrás oído hablar sobre el lenguaje no verbal o el lenguaje del cuerpo.  Pues de eso se trata.  Es importante que cada día seas un mejor observador, no te concentres solamente en las palabras que el otro emite, sino también en lo que dicen sus gestos, su postura, su mirada, su conducta.   Puedes encontrar incoherencias e inconsistencias entre ellos, y podrás interpretar los estados de ánimo que nos predisponen a una buena o mala comunicación también.  Pero nuevamente, recuerda validar lo que “has escuchado” con una pregunta.

El tercer lugar es para el contexto de la conversación, porque para obtener los resultados que buscamos debemos prestar especial atención al contexto de la conversación.  No es lo mismo plantear una solicitud de aumento de salario en el estacionamiento mientras tu jefe está abordando su automóvil, apurado por que va llegando tarde a su siguiente reunión; que hacerlo en un momento más tranquilo y sin prisa, en un ambiente más privado y atendiendo al estado emocional en el que ambos se encuentran. Elije el contexto adecuado para lograr los resultados que esperas. 


¿Qué crees que respondería este jefe ante el pedido de aumento de sueldo, en cada uno de los escenarios que planteamos?, ¿en qué contexto crees que existe mayor posibilidad de obtener lo que buscas?

Siguiendo el paso a paso, ten en cuenta también la importancia de las distintas herramientas de comunicación, evita las generalizaciones  como “todo el mundo lo hace”, “todos son así”, “nunca nadie lo ha conseguido”; sé específico cuando hablas, pon en palabras tus pensamientos y emociones, habla acerca de ti y no en nombre de los demás, cada uno tiene su propio mundo, no lo olvides.  Realiza tus pedidos claramente, atendiendo a todas las condiciones de satisfacción que tengas, de esta forma disminuyes el margen de error, aumentas la posibilidad de comprensión de los demás y permites que si algo no sale como esperabas se puedan abrir nuevas posibilidades de entendimiento sobre el tema que haya producido el quiebre. 

Entrénate para mantener comunicaciones asertivas, sé objetivo y  deja de lado tus juicios para aprender a interpretar el mundo de las personas con las que te relacionas: Aprende a escucharlas ontológicamente, a escuchar su ser.

Ten en cuenta que todo lo que te propongo no ocurrirá de un día a otro, requiere entrenamiento (dedicación y constancia), y poco a poco surgirá con espontaneidad; pero tú puedes hacerlo, solo debes dar el primer paso.  

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