En busca del bienestar

Son las 10:00 hs. a.m., en el trabajo es un día como muchos otros, intentando hacer lo que sabes hacer, uno u otro roce con el jefe, quizás con algún cliente, algo que te dijeron los compañeros; se suma el cansancio por el exceso de trabajo, quizás también alguna que otra situación personal que debes atender. El cuerpo y el alma se resienten, ya no sabes qué fue primero, solo sentís el peso de los días y las horas, de las multitareas que cumplís, la economía que no siempre es suficiente, los compromisos sociales…. Allá afuera está la vida esperando a que salgas del trabajo.

¿Te resulta conocido?.

¿Cuánto, de este tiempo que te describo, lo vivís de manera consciente?

Cada día conozco a más y más personas que viven de manera automática, cumpliendo roles y estándares que no siempre van alineados con lo que realmente desean; diversos malestares físicos, psicológicos, emocionales y sociales dan cuenta de la situación precaria en la que se desarrolla su vida, en ocasiones sin que los reconozcan o se atrevan a admitirlo.  Simplemente sobreviven, y quizás hayas oído decir: “Así es la vida o es la vida que me tocó”

En cada  sesión que atiendo, las personas refieren un sinfín de situaciones que enfrentan en su día a día; conviven con el desamor, con la incomprensión, con el estrés, rupturas de relaciones familiares, insatisfacciones laborales o profesionales.  Van en aumento los conflictos en la educación de los hijos, adicciones a la tecnología, a distintas sustancias como el café o el cigarrillo, aparece el insomnio, el eterno compañero nocturno.  Se vuelven ansiosos, quejumbrosos, negativos, y se dejan secuestrar por sus emociones con mucha facilidad.   Este estilo de vida se vuelve habitual, tanto que creemos que vivir es vivir de este modo.

Rafael Echeverría refiriéndose a  los juicios y el sufrimiento humano (Echeverría, R. Ontología del lenguaje),  dice que el sufrimiento a diferencia del dolor, surge de las interpretaciones que hacemos  sobre lo que nos acontece y, muy particularmente, de los juicios en que dichas interpretacionesdescansan.  Y así, vivimos en un mundo de interpretaciones, dándole el peso que queremos a lo que nos pasa, pero también sufriendo las consecuencias de esa interpretación, a veces a gritos y otras veces en silencio.

Lo que deseo hacerte notar con esto es que somos seres únicos e irrepetibles, con total autonomía y libre albedrío, cada célula de nuestro organismo es diferente a la de otras personas, y así como biológicamente nos diferenciamos también nuestra estructura psicológica es única.  Cada persona es una unidad bio-psico-social indivisible, que funciona como un sistema perfectamente alineado y coordinado unos con otros; lo que ocurre en el entorno afecta a nuestra dimensión psicológica y biológica, repercutiendo en nuestra dimensión social; y el ciclo se repite en todos los sentidos permanentemente.

Entonces, cuando hablamos de estar bien o el bien-estar del ser humano, nos estamos refiriendo necesariamente al mejor equilibrio y coordinación de estas tres dimensiones, lo que permite interpretar el mundo desde las posibilidades y no desde los no se puede que nos inmovilizan y nos alejan de nuestro verdadero propósito.

Ahora bien, ¿cómo se logra esto?

Tomando acción, pero de manera consciente: diseñando tu vida desde la plena consciencia de lo que deseas y cómo lo deseas. 

Te paso a continuación algunos primeros pasos:

  • Decide hoy comenzar a transformar tu forma de interpretar la vida.
  • Dedica tiempo a entrenar tu mente para lograr el cambio que buscas
  • Define claramente tu meta personal
  • Elabora un plan de acción que te permita sostener lo que te propongas.
  • Practica la disciplina y constancia para obtener lo que deseas.

Y si quieres, puedes descargar nuestra guía gratuita “Vivir con mayor propósito” que la encuentras en la sección Bonos de nuestra web, para acompañarte en este proceso.

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